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Hoy se cumplen 64 años de la muerte de Clemente Palama, un escritor para quien no tengo que buscar metáforas sobre cómo referirme a su fallecimiento porque su obra dice mucho más de lo que yo puedo mencionar en un simple post y más de lo que trataré de decir cuando mi tesis esté terminada.

No me toca reivindicarlo aquí, ya llegará Gelatina para algo similar -si lo logra-, sólo me toca recordarlo y hacer que su obra diga lo que yo no puedo ni soy capaz.

Dejo, entonces, el cuento "Los ojos de Lina" aparecido por primera vez en El Comercio de Lima el 5 de mayo de 1901 (retomado en Cuentos Malévolos de 1904 y 1913). Reproduzco aquí la ortografía del texto publicado en el Tomo I de la Narrativa Completa (Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006).

Clemente Palma
Caricatura tomada del semanario Variedades (Lima, 10 de marzo de 2008)
Por cierto, Palma fundó esa revista :3



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Los ojos de Lina

El teniente Jym, de la Armada inglesa, era nuestro amigo. Cuando entró en la Compañía Inglesa de Vapores le veíamos cada mes y pasábamos una o dos noches con él en alegre francachela. Jym había pasado gran parte de su juventud en Noruega, y era un insigne bebedor de whisky y de ajenjo; bajo la acción de estos licores le daba por cantar con voz estentórea lindas baladas escandinavas, que después nos traducía. Una tarde fuimos a despedirnos de él a su camarote, pues al día siguiente zarpaba el vapor para San Francisco. Jym no podía cantar en su cama a voz en cuello, como tenía costumbre, por razones de disciplina naval, y resolvimos pasar la velada refiriéndonos historias y aventuras de nuestra vida, sazonando las relaciones con repetidos sorbos de licor. Serían las dos de la mañana cuando terminamos los visitantes de Jym nuestras relaciones; solo Jym faltaba y le exigimos que hiciera la suya. Jym se arrellanó en un sofá; puso en una mesita próxima una pequeña botella de ajenjo y un aparato para destilar agua; encendió un puro y comenzó a hablar del modo siguiente:

No voy a referiros una balada ni una leyenda del Norte, como en otras ocasiones; hoy se trata de una historia verídica, de un episodio de mi vida de novio. Ya sabéis que, hasta hace dos años, he vivido en Noruega; por mi madre soy noruego, pero mi padre me hizo súbdito inglés. En Noruega me casé. Mi esposa se llama Axelina o Lina, como yo la llamo, y cuando tengáis la ventolera de dar un paseo por Cristianía, id a mi casa, que mi esposa os hará con mucho gusto los honores.

Empezaré por deciros que Lina tenía los ojos más extrañamente endiablados del mundo. Ella tenía diez y seis años y yo estaba loco de amor por ella, pero profesaba a sus ojos el odio más rabioso que puede caber en corazón de hombre. Cuando Lina fijaba sus ojos en los míos me desesperaba, me sentía inquieto y con los nervios crispados; me parecía que alguien me vaciaba una caja de alfileres en el cerebro y que se esparcían a lo largo de mi espina dorsal; un frío doloroso galopaba por mis arterias, y la epidermis se me erizaba, como sucede a la generalidad de las personas al salir de un baño helado, y a muchas al tocar una fruta peluda, o al ver el filo de una navaja, o al rozar con las uñas el terciopelo, o al escuchar el frufrú de la seda o al mirar una gran profundidad. Esa misma sensación experimentaba al mirar los ojos de Lina. He consultado a varios médicos de mi confianza sobre este fenómeno y ninguno me ha dado la explicación; se limitaban a sonreír y a decirme que no me preocupara del asunto, que yo era un histérico, y no sé qué otras majaderías. Y lo peor es que yo adoraba a Lina con exasperación, con locura, a pesar del efecto desastroso que me producían sus ojos. Y no se limitaban estos efectos a la tensión álgida de mi sistema nervioso; había algo más maravilloso aún, y es que cuando Lina tenía alguna preocupación o pasaba por ciertos estados psíquicos y fisiológicos, veía yo pasar por sus pupilas, al mirarme, en la forma vaga de pequeñas sombras fugitivas coronadas por puntitos de luz, las ideas; sí, señores, las ideas. Esas entidades inmateriales e invisibles que tenemos todos o casi todos, pues hay muchos que no tienen ideas en la cabeza, pasaban por las pupilas de Lina con formas inexpresables. He dicho sombras porque es la palabra que más se acerca. Salían por detrás de la esclerótica, cruzaban la pupila y al llegar a la retina destellaban, y entonces sentía yo que en el fondo de mi cerebro respondía una dolorosa vibración de las células, surgiendo a su vez una idea dentro de mí.

Se me ocurría comparar los ojos de Lina al cristal de la claraboya de mi camarote, por el que veía pasar, al anochecer, a los peces azorados con la luz de mi lámpara, chocando sus estrafalarias cabezas contra el macizo cristal, que, por su espesor y convexidad, hacía borrosas y deformes sus siluetas. Cada vez que veía esa parranda de ideas en los ojos de Lina, me decía yo: ¡Vaya! ¡Ya están pasando los peces! –Solo que estos atravesaban de un modo misterioso la pupila de mi amada y formaban su madriguera en las cavernas obscuras de mi encéfalo.

Pero ¡bah!, soy un desordenado. Os hablo del fenómeno sin haberos descrito los ojos y las bellezas de mi Lina. Lina es morena y pálida: sus cabellos undosos se rizaban en la nuca con tan adorable gracia, que jamás belleza de mujer alguna me sedujo tanto como el dorso del cuello de Lina, al sumergirse en la sedosa negrura de sus cabellos. Los labios de Lina, casi siempre entreabiertos, por cierta tirantez infantil del labio superior, eran tan rojos que parecían acostumbrados a comer fresas, a beber sangre o a depositar la de los intensos rubores; probablemente esto último, pues, cuando las mejillas de Lina se encendían, palidecían aquéllos. Bajo esos labios había unos dientes diminutos tan blancos, que iluminaban la faz cuando un rayo de luz jugaba sobre ellos. Era para mí una delicia verla morder cerezas; de buena gana me hubiera dejado morder por esa deliciosa boquita, a no ser por los ojos endemoniados que habitaban más arriba. ¡Esos ojos! Lina, repito, es morena, de cabellos, cejas y pestañas negras. Si la hubierais visto dormida alguna vez, yo os hubiera preguntado: ¿De qué color creéis que tiene Lina los ojos? –A buen seguro que, guiados por el color de su cabellera, de sus cejas y pestañas me habríais respondido: negros. –¡Qué chasco! Pues, no, señor; los ojos de Lina tenían color, es claro, pero ni todos los oculistas del mundo, ni todos los pintores habrían acertado a determinarlo ni a reproducirlo. Eran de un corte perfecto, rasgados y grandes; debajo de ellos una línea azulada formaba la ojera y parecía como la tenue sombra de sus largas pestañas. Hasta aquí, como veis, nada hay de raro; éstos eran los ojos de Lina cerrados o entornados; pero una vez abiertos y lucientes las pupilas, allí de mis angustias. Nadie me quitará de la cabeza que Mefistófeles tenía su gabinete de trabajo detrás de esas pupilas. Eran ellas de un color que fluctuaba entre todos los de la gama, y sus más complicadas combinaciones. A veces me parecían dos grandes esmeraldas, alumbradas por detrás por luminosos carbunclos. Las fulguraciones verdosas y rojizas que despedían se irisaban poco a poco y pasaban por mil cambiantes, como las burbujas de jabón; luego venía un color indefinible, pero uniforme, a cubrirlos todos, y en medio palpitaba un puntito de luz, de lo más mortificante por los tonos felinos y diabólicos que tomaba. Los hervores de la sangre de Lina, sus tensiones nerviosas, sus irritaciones, sus placeres, los alambicamientos y juegos de su espíritu, se denunciaban por el color que adquiría ese punto de luz misteriosa.

Con la continuidad de tratar a Lina llegué a traducir algo los resplandores múltiples de sus ojos. Sus sentimentalismos de muchacha romántica eran verdes, sus alegrías, violadas, sus celos amarillos, y rojos sus ardores de mujer apasionada. El efecto de estos ojos en mí era desastroso. Tenían sobre mí un imperio horrible, y en verdad yo sentía mi dignidad de varón humillada con esa especie de esclavitud misteriosa, ejercida sobre mi alma por esos ojos que odiaba como a personas. En vano era que tratara de resistir; los ojos de Lina me subyugaban, y sentía que me arrancaban el alma para triturarla y carbonizarla entre dos chispazos de esas miradas de Luzbel. Por último, con el alma ardiente de amor y de ira, tenía yo que bajar la mirada, porque sentía que mi mecanismo nervioso llegaba a torsiones desgarradoras, y que mi cerebro saltaba dentro de mi cabeza, como un abejorro encerrado dentro de un horno. Lina no se daba cuenta del efecto desastroso que me hacían sus ojos.

Todo Cristianía se los elogiaba por hermosos y a nadie causaban la impresión terrible que a mí: sólo yo estaba constituido para ser la víctima de ellos. Yo tenía reacciones de orgullo; a veces pensaba que Lina abusaba del poder que tenía sobre mí, y que se complacía en humillarme; entonces mi dignidad de varón se sublevaba vengativa reclamando imaginarios fueros, y a mi vez me entretenía en tiranizar a mi novia, exigiéndola sacrificios y mortificándola hasta hacerla llorar. En el fondo había una intención que yo trataba de realizar disimuladamente; sí, en esa valiente sublevación contra la tiranía de esas pupilas estaba embozada mi cobardía: haciendo llorar a Lina la hacía cerrar los ojos, y cerrados los ojos me sentía libre de mi cadena. Pero la pobrecilla ignoraba el arma terrible que tenía contra mí; sencilla y candorosa, la buena muchacha tenía un corazón de oro y me adoraba y me obedecía. Lo más curioso es que yo, que odiaba sus hermosos ojos, la quería por ellos. Aun cuando siempre salía vencido, volvía siempre a luchar contra esas terribles pupilas, con la esperanza de vencer. ¡Cuántas veces las rojas fulguraciones del amor me hicieron el efecto de cien cañonazos disparados contra mis nervios! Por amor propio no quise revelar a Lina mi esclavitud.

Nuestros amores debían tener una solución como la tienen todos: o me casaba con Lina o rompía con ella. Esto último era imposible, luego tenía que casarme con Lina. Lo que me aterraba de la vida de casado, era la perduración de esos ojos que tenían que alumbrar terriblemente mi vejez. Cuando se acercaba la época en que debía pedir la mano de Lina a su padre, un rico armador, la obsesión de los ojos de ella me era insoportable. De noche los veía fulgurar como ascuas en la oscuridad de mi alcoba; veía al techo y allí estaban terribles y porfiados; miraba a la pared y estaban incrustados allí; cerraba los ojos y los veía adheridos sobre mis párpados con una tenacidad luminosa tal, que su fulgor iluminaba el tejido de arterias y venillas de la membrana. Al fin, rendido, dormía, y las miradas de Lina llenaban mi sueño de redes que se apretaban y me estrangulaban el alma. ¿Qué hacer? Formé mil planes; pero no sé si por orgullo, amor, o por una noción del deber muy grabada en mi espíritu, jamás pensé en renunciar a Lina.

El día en que la pedí, Lina estuvo contentísima. ¡Oh, cómo brillaban sus ojos y qué endiabladamente! La estreché en mis brazos delirante de amor, y al besar sus labios sangrientos y tibios tuve que cerrar los ojos casi desvanecido.

–¡Cierra los ojos, Lina mía, te lo ruego!

Lina, sorprendida, los abrió más, y al verme pálido y descompuesto me preguntó asustada, cogiéndome las manos:

–¿Qué tienes, Jym?... Habla. ¡Dios Santo!... ¿Estás enfermo? Habla.
–No... perdóname; nada tengo, nada... –la respondí sin mirarla.
–Mientes, algo te pasa...
–Fue un vahído, Lina... ya pasará...
–¿Y por qué querías que cerrara los ojos? ¿No quieres que te mire, bien mío?

No respondí y la miré medroso. ¡Oh!, allí estaban esos ojos terribles, con todos sus insoportables chisporroteos de sorpresa, de amor y de inquietud. Lina, al notar mi turbado silencio, se alarmó más. Se sentó sobre mis rodillas, cogió mi cabeza entre sus manos y me dijo con violencia:

–No, Jym, tú me engañas, algo extraño pasa en ti desde hace algún tiempo: tú has hecho algo malo, pues solo los que tienen un peso en la conciencia no se atreven a mirar de frente. Yo te conoceré en los ojos, mírame, mírame.

–No me beses, mírame, mírame.
–¡Oh, por Dios, Lina, déjame! ...
–¿Y por qué no me miras? –insistió casi llorando.

Yo sentía honda pena de mortificarla y a la vez mucha vergüenza de confesarle mi necedad: –No te miro, porque tus ojos me asesinan; porque les tengo un miedo cerval, que no me explico, ni puedo reprimir–. Callé, pues, y me fui a mi casa, después de que Lina dejó la habitación llorando.

Al día siguiente, cuando volví a verla, me hicieron pasar a su alcoba: Lina había amanecido enferma con angina. Mi novia estaba en cama y la habitación casi a obscuras. ¡Cuánto me alegré de esto último! Me senté junto al lecho y la hablé apasionadamente de mis proyectos para el futuro. En la noche había pensado que lo mejor para que fuéramos felices era confesarla mis ridículos sufrimientos. Quizá podríamos ponernos de acuerdo... Usando anteojos negros... quizá. Después que la referí mis dolores, Lina se quedó un momento en silencio...

–¡Bah, que tontería! –fue todo lo que contestó.

Durante veinte días no salió Lina de la cama y había orden del médico de que no me dejaran entrar. El día en que Lina se levantó me mandó llamar. Faltaban pocos días para nuestra boda, y ya había recibido infinidad de regalos de sus amigos y parientes. Me llamó Lina para mostrarme el vestido de azahares, que la habían traído durante su enfermedad, así como los obsequios. La habitación estaba envuelta en una obscura penumbra en la que apenas podía yo ver a Lina; se sentó en un sofá de espaldas a la entornada ventana, y comenzó a mostrarme brazaletes, sortijas, collares, vestidos, unas palomas de alabastro, dijes, zarcillos y no sé cuánta preciosidad. Allí estaba el regalo de su padre, el viejo armador: consistía en un pequeño yate de paseo, es decir, no estaba el yate, sino el documento de propiedad; mis regalos también estaban y también el que Lina me hacía, consistente en una cajita de cristal de roca, forrada con terciopelo rojo.

Lina me alcanzaba sonriente los regalos y yo, con galantería de enamorado, la besaba la mano. Por fin, trémula, me alcanzó la cajita.

–Mírala a la luz –me dijo–, son piedras preciosas, cuyo brillo conviene apreciar debidamente.

Y tiró de una hoja de la ventana. Abrí la caja y se me erizaron los cabellos de espanto; debí ponerme monstruosamente pálido. Levanté la cabeza horrorizado y vi a Lina que me miraba fijamente con unos ojos negros, vidriosos e inmóviles. Una sonrisa, entre amorosa e irónica, plegaba los labios de mi novia, hechos con zumos de fresas silvestres. Salté desesperado y cogí violentamente a Lina de la mano.

–¿Qué has hecho, desdichada?
–¡Es mi regalo de boda! –respondió tranquilamente.

Lina estaba ciega. Como huéspedes azorados estaban en las cuencas unos ojos de cristal, y los suyos, los de mi Lina, esos ojos extraños que me habían mortificado tanto, me miraban amenazadores y burlones desde el fondo de la caja roja, con la misma mirada endiablada de siempre...

***

Cuando terminó Jym, quedamos todos en silencio, profundamente emocionados. En verdad que la historia era terrible. Jym tomó un vaso de ajenjo y se lo bebió de un trago. Luego nos miró con aire melancólico. Mis amigos miraban, pensativos, el uno la claraboya del camarote y el otro la lámpara que se bamboleaba a los balances del buque. De pronto, Jym soltó una carcajada burlona, que cayó como un enorme cascabel en medio de nuestras meditaciones.

–¡Hombres de Dios! ¿Creéis que haya mujer alguna capaz del sacrificio que os he referido? Si los ojos de una mujer os hacen daño, ¿sabéis cómo lo remediará ella? Pues arrancándoos los vuestros para que no veáis los suyos. No; amigos míos, os he referido una historia inverosímil cuyo autor tengo el honor de presentaros.

Y nos mostró, levantándola en alto, su botellita de ajenjo, que parecía una solución concentrada de esmeraldas.

Kittens inspired by Mikos!!!


Digamos que estoy pasando por uno de esos momentos en los cuales tengo del todo consciente que debo, DEBO, DEBO retomar a Gelatina (algunos de ustedes la reconocerán con el cariñoso nombre de *pom pom pom!* "la innombrable" *rumble, rumble*), pero no me lo permito: algo me detiene, busco excusas (sí, más), me vuelvo paranoica (¿y si se me derrite el cerebro?), recuerdo mi libro sobre Poe que no llega (y me enojo más), algo me dice que la única gelatina que puede estar en mi vida actual es la de mosaico que Mikitos Lady y yo estamos comiendo.

Por el momento veo fotos en reddit; ella, peludita y sin presiones académicas, se relaja:

[click en la imagen para verla ampliada]
Siempre he deseado ser un gatito para poder acostarme sobre mis manitas, seguro que cuando hace frío es más efectivo que ponerlas detrás de las rodillas.



Lo que sigue es resultado de mis ansias por mantenerme "ocupada"... es que por eso no le puedo picar a Gelatina y compañía... por eso me puse a revisar mis bookmarks y encontré esta joya:

[click en la imagen para verla ampliada]
Más real ni con tomografía.



*Nota. ¿Les suena conocida o tienen en la punta de la lengua la referencia del título de este post pero por más que intentan no se acuerdan?
Click aquí para poder dormir de nuevo sin tribulaciones :P.*


*Update!!! Próximamente: el mapa de una cama de acuerdo con el uso que le dan los gatos. *

Otra lista sin sentido


Este post llega tarde y, como se ha hecho costumbre en este blog, no será interesante; es, sí, otro enemigo mortal de la pobrecilla Gelatina de piernas flacas e hidrocefalia que cada día me pesa más, pero no cambia nada... gelatina tenía que ser.
*sigh*
Como sea, los titulares Desde R'lyeh:

1. Esta mañana el Atlantis volvió a casa tras su último viaje a la ISS, terminando la tercera misión de 5 planeadas para los transbordadores en 2010: el año designado para el cese de sus vuelos espaciales. Hace algunos días el Atlantis ofreció una hermosa vista de su baile de despedida con la ISS y un gran legado en la historia del transbordador espacial.


2. Muchos hemos tenido el cosquilleante deseo de ser astronautas, algunos sabemos que lo más cerca de ello que estaremos será cuando en la ancianidad no nos quede otro remedio que usar pañales de astronauta. Pocos habrán pasado por el entrenamiento para usar el inodoro de la ISS y lo contarán con orgullo (es cuando las feministas balbucean alguna excusa pues se dan cuenta de que el hecho de que haya más astronautas hombres no tiene que ver con la discriminación sino con la sencillez para orinar).

3. El pasado viernes 21 de mayo la revista Science publicó un artículo de esos que me hacen tener no menos de una decena de pensamientos paranoicos y, aún así, sentir una pura e infantil excitación. ¿Puede ADN sintético reemplazar el existente en una célula y hacerla trabajar?, ¿se puede re-creear la vida en un laboratorio? Un equipo de investigadores lo logró, si quieren saber más den click aquí.


4. Haters gonna hate... Un pececillo no antes visto camina con estilo en Australia. Fotos aquí.


Verde, húmedo, somnoliento, saturnino, este blog está más muerto que cuando planeé matarlo *sigh*.

Dicen aquí en R'lyeh que las cosas no ocurren cuando las quieres, sino cuando las estrellas se alinean y, como dije hace algunos meses, mi vida ha sido marcada por fenómenos celestes desde hace ya bastantes lunas. Venus y Júpiter brillando en el cielo me llevaron a cerrar un ciclo que Marte había predicho y hoy me tiene de vuelta la influencia de Mimas.

Dicen, pero en un sitio lejos de R'lyeh, mieluummin tuskainen loppu kuin loputon tuska, es mejor un mal fin que un mal sin fin...



Imagen propiedad del CERN


Pero este, es un post de comienzos porque hoy 30 de marzo de 2010 es, dijo Rolf Heuer, "un gran día para ser físico de partículas". Después de casi 2 años de espera, especulaciones y decepciones, se logró la colisión de partículas subatómicas a 7 TeV en el Large Hadron Collider del CERN. Y no, no hay agujero negro y no se ha destruido el universo como lo conocemos; así que, a terminar esa-cosa-innombrable porque esto sigue para largo... bueno, ya se verá en el 2012 para cuando se planean las colisiones a 14 TeV...

Por el momento, sigan mirando al cielo...


Imagen propiedad del CERN


Para más información: CERN Press release y @CERN en Twitter con la narración del evento que parece la de un partido de futbol :P

¡A esconderse que ahí viene la basura!


Hace dos noches Calisto, Europa, Io y Ganímedes desaparecieron de nuestra vista por un par de horas; el blog y yo, por más de dos semanas. Al igual que con los satélites galileanos, nadie que no tuviese un bonito telescopio pudo apreciar cómo desaparecía este puntito de luz eclipsado por un gigante gaseoso.



No ha ocurrido mucho desde que el blog se movió en su órbita de Saturno a Júpiter: continúo escasa de ideas, comiendo un rojísimo atún y preguntándome si la cruel "gelatina" y su hermana menor no me estarán causando daño cerebral. Soñé que soñaba. Cambio un riñón por un par de boletos para el concierto de Amorphis. Ayer por la tarde se fue la luz y me recosté escuchando el sonido de la lluvia; en el momento menos esperado Cavendra regresó, me dijo un nombre pero no supe más pues el sonido del regulador lo ahuyentó.

Construyeron un techo azul para que los que se encuentren debajo crean que es el cielo y no cuestionen la inmanencia de su meta-encierro; la otra noche me di cuenta de que la falsa bóveda sin nubes me tapó la vista del edificio sonriente terminando con las tardes de juegos de miradas y las noches de ojos brillantes y dientes resplandecientes. El cielo ficticio és, también, una máquina bien engrasada para producir eco, Alos dice que es como tener esquizofrenia. A mí me provoca cefaleas, pero ya los llamo por su nombre, seguro que así se siente la esquizofrenia...

**********

Además de la inevitable ñoñización de Marvel, el detector de rayos cósmicos que tal vez el año próximo actuará como un gigantesco imán haciendo girar la ISS, el grotesco, pero atrayente, encuentro con el go girl y la idea de ser entidades de zinc (zinc, zap, zot!!!) y no del ya trillado carbono, no tengo más noticias que darles. El homicidio de un perro flaco al que un par de texanos quieren hacer pasar por el chupacabras no es más que el asesinato de la Fantasía como en un triste y lacrimoso cuento...

Galopa, huye, galopa, irreductible fantasía. Nunca más tendrás reposo. El mundo civilizado te acosa por doquier ansioso por exterminarte.
(Dino Buzzati, "El Coco")


Una señal...


Update (octubre, 2010). Si llegaste aquí buscando información, textos e imágenes de Clemente Palma te recomiendo revises la etiqueta (label) "Palma" de este blog o da click aquí. No olvides dejar tus comentarios.


**********


En el foro de Chris tenemos un thread que se llama "Symptoms of obsession & insanity", el cual está repleto de experiencias personales acerca de lo que hacemos cuando algo llena del todo nuestras mentes. De ese modo confesamos haber olvidado cumpleaños de nuestros seres queridos, pero recordar los lanzamientos más recientes de nuestras bandas predilectas; no contestar el teléfono para no interrumpir una conversación de msn o sólo para no hablar con alguien "en persona"; valorar las cosas en CD's en lugar de en dinero; haber platicado con alguien acerca de el videojuego que estamos jugando y que ellos piensen que se trata de nuestra propia vida... sin embargo, uno de los síntomas más preocupantes se escuentra en el mundo de los sueños: soñar que posteas en los foros, platicas en msn o juegas video juegos es una señal de que quizá ya has tenido demasiado.

Ayer por la noche soñé con José Santos Chocano y su loca loca vida de literatura, viajes y negocios; para colmo yo no llevaba zapatos y se lo hice saber, "¿podemos regresar por mis zapatos?, es que siempre sueño que camino sólo con calcetines y hay charcos y cosas filosas... ¡mira, Valdelomar está lavando la calle y ya me mojó los pies!", él me miró con un poco de hastío y comenzó a hablar del canal de Nicaragua y de Elmore, el ladrón de bastones... aproveché su monólogo para correr hacia el edificio donde se llevaba a cabo la Feria del Libro (ahí dentro estaban mis zapatos) mientras Abraham Valdelomar barría felizmente el agua en la banqueta...

Sé que esta ocasión no se trata de una tétrica jaladura de pies como el incidente entre Alos, sus gatos y Clemente Palma (suceso de lo más interesante que quizá algún día les cuente). Parece que ya he tenido muchas lecturas acerca del modernismo.

¿Acaso Santos Chocano habrá intentado decirme que deje los zapatos y me ponga a escribir?



Hace un par de días sentí lo que debió haber sentido Tesla de haber sido contactado por Marconi para decirle "yo también estoy inventando el radio, podemos intercambiar planos de la patente?".

Al guapo, inteligente y genial Tesla se le había ocurrido la idea desde antes e incluso consiguió transmitir con éxito antes que el italiano, pero la mala suerte y los suecos decidieron que el menos agraciado Marconi había sido el del invento y le dieron el Nobel. El mismo año en que murió Tesla una corte de los Estados Unidos falló a favor de éste y reconoció su patente como la primera; sin embargo, los libros siguen sin mencionarlo como poseedor verdadero del mérito.

Nos ocurrirá lo mismo a mí y mi némesis?

Escribe tu tesis o si no...


Resulta que me encontraba, como siempre, evitando hacer mi tesis y surfeando en la red cuando de casualidad me topé con Write or Die, una aplicación web diseñada para escribir e ideal para lo que he dejado de lado desde hace ya algunos meses.

¿Qué tiene de nuevo o de distinto a un procesador de textos o block de notas?, me preguntarán. Y la respuesta es simple y tétrica a la vez: te castiga.

La idea de Write or Die se basa en que el acto de la escritura no es algo que tenga una gratificación inmediata, es decir, hacer la tesis me permitirá obtener un título y tener mejores oportunidades de trabajo, terminar un trámite para poder hacer la maestría que quiero o sólo podrá ser un adorno más para la pared; sin embargo, en el momento en que escribo no obtengo ninguno de esos resultados de inmediato, de modo que pierdo la motivación y al final de cuentas no escribo nada. Dr Wicked, desarrollador de la aplicación, pensó en la posibilidad de un "castigo" inmediato que es posible evitar de la manera más simple: escribiendo. Por ello la aplicación se maneja fuera de un procesador de textos, pues también es importante separar los procesos de escritura y edición: a todos nos ha pasado que nos regresamos a corregir una palabra y por hacerlo perdemos el hilo de lo que estábamos haciendo, de modo que nuestra creación se ve interrumpida y, muchas veces, no regresamos a ella.

Write or Die se basa en el tiempo y la cantidad de palabras escritas, tiene tres modos de funcionamiento en caso de que tu teclado se detenga, estos comienzan a funcionar después de pintar tu pantalla de rojo a modo de aviso: "gentle" (el cual te muestra amables pop ups recordándote que debes seguir escribiendo), "normal" (produciendo un horrible sonido cada vez que te detienes) y "kamikaze" (en el cual se borra una palabra por segundo mientras no vulevas a las andanzas escriturales); y tres maneras de contar el tiempo de inactividad: "forgiving", "strict" e "evil", cada uno más estricto para que escribas como el viento :P (ok, broma chafa).

La aplicación se me ha hecho muy interesante, y la pondré a prueba con la tesis, a ver cómo me va (luego les platico). Les dejo el link del video del Dr Wicked explicando más a fondo lo que ya les platiqué.

Suerte y felices letras para todos!

*fanfarrias*
(sí, así suena cuando consigues tu meta!)


*Este post fue escrito en Write or Die, kamikaze mode, grace period: strict. No olviden copiar su texto y pegarlo en el lugar donde vayan a editarlo, pues no hay modo de guardarlo*



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lab.drwicked.com

Además te crea el código del Bragging Widget! para presumir con tus amigos!

Siempre sí...


Esta mañana desperté y descubrí que el mundo no había sido tragado por un hoyo negro debido a la puesta en marcha del LHC, al principio dudé, pensé que me habían fallado las cuentas, me puse nerviosa, lo negué, hice otra cosa para no pensar en ello, pellizqué a Mikitos para ver si no se trataba de un sueño, se enojó, puse agua para mi té matutino y mejor decidí indagar acerca del asunto:

me: tengo una duda
  si se acaba el mundo, cuándo sería?
  para ver si hoy leo o no lo de la tesis :P



Alos de manera amable eludió mi pregunta y me instó a leer... después confirmó lo que ya presentía, me envió una noticia y, ante mi imparable molicie matituna que de alguna extraña o mágica manera hace que las letras se vean borrosas a esa hora del día, agregó:

Alos: en corto dice q no explotó el mundo
 me: y cuándo sabemos si funcionó o no?
 Alos: (algo evidente pues se está leyendo la noticia)
  sí funcionó
  estarán haciendo los experimientos
 me: y si no sale nada?
  ésa es mi pregunta
 Alos: a mediados del 2009 sabremos si encontraron la "particula de dios"
 me: bah 
para ese entonces se nos habrá olvidado.
  Los tipos que demandaron en una corte de Hawai ahora deben sentirse muy estúpidos
  :P
  hehehe

"Vittu!", pensé, "entonces siempre sí tengo que hacer la tesis..."

No digo que no tenga ganas de escribirla, de hecho me emociona mucho poder hacer un estudio a conciencia acerca de Clemente Palma, pero creo que no estoy mentalmente apta para ello y, sí, soy una floja irremediable.

He tenido muy buenas excusas para no avanzar: que no tengo los libros, que ya los encontré pero ahora no tengo dinero, que amazon se tarda un par de semanas para enviarlos, que es un mes mientras llegan (sigo esperando que los manden)... y bueno, es cierto que mientras no construya una deficinición funcional no puedo avanzar en muchas cosas y eso me detiene pues no tiene mucho caso escribir algo que al final no me va a servir.

La verdad es que secretamente esperaba que se acabara el mundo para no tener que enfrentarme con la vida real, las tesis de licenciatura y los exámenes recepcionales. Ni modo, siempre sí haré mi tesis.

He aquí una imagen de mi modesto escritorio preparándose para la verdad ante una Tierra sin agujero negro que busca conocer a "dios" en la partícula más elemental de la existencia:


 
Nótese mi hermosa taza de gatitos (^^) portadora de una mágica bebida de la India, sustituto de café por aquello de la gastritis (ok, es té chai común y corriente) y, en medio de nosotros,Tencha como un dios, quien se encuentra a la venta por si a alguien le interesa *wink, wink*


*Nota. La ortografía de la conversación aquí inserta fue alterada para no hacer quedar mal a Alos. Ninguna Mikitos fue lastimada durante la realización de este post.*